miércoles, 14 de diciembre de 2011

“Tejer redes de complicidades con el mundo árabe es imprescindible en este mundo en el que ya no quedan pueblos aislados” Fermín Muguruza

Foto. Tunez, La Goulette. Fermín Muguruza, Jordi Abusada y Badiaa‏

Foto de Fermín Muguruza

Esta es una entrevista a Fermín Muguruza, músico vasco y director de Checkpoint Rock. Canciones desde Palestina, que ha ganado el Premio al Mejor Documental Nacional en el Festival In-Edit 2011 de Barcelona con Next Music Station: Morocco.

Next Music Station es una cadena de documentales promovidos por la cadena de televisión Al Jazeera que reflejan la diversidad de los países árabes a través de su panorama musical. La serie documental presenta un recorrido desde los sonidos más tradicionales hasta los más modernos entre Marruecos y Líbano, pasándo por Túnez, Egipto, Sudán, Yemen, Siria, Bahrein y Kuwait.



- Para quien no haya tenido la oportunidad de verlos, ¿Podrías hacer un resumen de lo que se habla en ellos? ¿Y concretamente en Next Music Station: Morocco?

Son películas que muestran los mapas sonoros de los países que visitamos, desde las expresiones tradicionales, a las últimas aportaciones de los jóvenes con sus nuevastendencias musicales.

En cada país una persona relacionada con laescena musical se encarga de hacer el trabajo de anfitrión e irnos presentando a los diferentes músicos que nos encontraremos en los viajes musicales queproponemos.

En el caso de Marruecos, esta responsabilidad recae en lafigura de la joven cantante OUM, la cual me enviará una canción a modo de carta, invitándome a conocer los diferentes colores y músicas de su país. De esta manera y durante el primer documental realizaremos un recorrido en formato de road-movie comenzando por la puerta de las puertas de Marruecos: Tanger, para después conocer Tetuán, Mekness, Rabat y Marrakech a través de los músicos y su música. El segundo documental se centrará en la ciudad de Casablanca, auténtica capital cultural del país, donde el festival L´Boulevard tendrá una importancia considerable. De esta manera conoceremos tanto la música Gnawa, como la Chaabi, la Haouara, la clásica oriental, el hip hop, la emergente escena de fusión, el hardcore-punk y a los míticos fundadores de los grupos Jil Jilala y Nass el Guiwane, todo en un constante vaivén entre la firme tradición y la modernidad de vanguardia.

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Por Lucía El Asri

lunes, 12 de diciembre de 2011

Niños sirios tras la pancarta y el altavoz



Un domingo cualquiera niños corrientes juegan en el parque, pasan el día en casa de sus abuelos, comen con sus primos, o dan un paseo con sus padres. Pero Rania, Sanaa, Abude, Asmaa,Fatiha y Layla (pseudónimos) no lo hacen.

Ellos viven la guerra desde la distancia.Rania tiene diez años, su hermana Sanaa, siete. La más pequeña es tímida y apenas habla. Casi no sabe por qué se manifiesta todos los domingos frente a la Embajada de Siria en Madrid ni quién es Bachar Al Assad, aunque tiene claro que “es un señor muy malo". Sanaa siente que concentrarse es algo justo y, junto con el resto de su familia, no queda excluida de las protestas: “Mi tío ha muerto y está muriendo mucha gente, por eso vengo”.

Rania, la más mayor, habla con mucha determinación. Es clara y tiene una fuerza en la voz difícil de describir. Demuestra una madurez bien formada para su edad, demasiado, quizás. Abude y Asmaa son hermanos. El pequeño tiene cinco años, la niña sólo dos, no levanta ni un metro del suelo. Fatiha y Layla también son hermanas, ambas tienen ocho años.

AISH ha hablado con ellos y con sus madres (Omnia y Aida, también pseudónimos) durante varias semanas, para intentar saber cómo viven el conflicto en Siria.

¿Por qué os concentráis los domingos frente a la Embajada de Siria?

“Porque tengo un tío mártir, otro herido y otro que ha salido de la cárcel hace varias semanas. El presidente no se quiere levantar del trono y él es el cerebro de todo lo que está pasando en Siria, llevamos viniendo aquí casi ocho meses”, dice Rania.

Por Lucía El Asri

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domingo, 11 de diciembre de 2011

Alexander Page: “En el conflicto de Siria no hay marcha atrás”




“Fui detenido por un policía secreta mientras grababa una manifestación en Damasco. Conseguí soltarme, tirarle el móvil a un amigo que estaba cerca y salir corriendo, pero me alcanzaron. Y entonces me vi arrastrado desde el interior de la mezquita hasta un autobús, allí no podía levantarme porque alguien me pisaba la cabeza mientras otros me pegaban.”

Así comienza la historia de su arresto Alexander Page, activista de Damasco. Puede que en el mundo occidental este nombre sea poco o nada conocido pero, en Siria, desde el comienzo de la revolución, Page se ha convertido en uno de los más famosos periodistas gracias a su trabajo. Una revolución que ha sido bloqueada –informativamente hablando- puesto que Siria ha cerrado sus fronteras a los periodistas. Sólo una reportera, Sofía Amara, consiguió grabar un profundo documental sobre lo que estaba sucediendo en el país árabe en verano de 2011, aunque sin revelar su condición de periodista. Este joven se ha convertido en una de las principales fuentes de información para los medios de comunicación internacionales. El resto nos llega gracias a los vídeos que algunos sirios consiguen colgar en la red y que muchas veces les cuesta hasta los 10 dedos de sus manos, si no la muerte, en caso de ser capturados por las fuerzas de seguridad del régimen.

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Por Lucía El Asri

jueves, 10 de noviembre de 2011

"El pueblo árabe volverá a recuperar la libertad que perdió por esa maldita cosa llamada petróleo"

Entre los días 24 y 29 de octubre de 2011 tuvo lugar en Santiago de Compostela el Festival Internacional de Cine EuroÁrabe Amal que lleva celebrándose desde 2003 y es organizado por la Fundación Araguaney-Puente de Culturas. En AISH hemos tenido la oportunidad de entrevistar a su director, Ghaleb Jaber Martínez que nos ha contado de forma más personal en qué consiste este Festival y cómo se viven los días de proyección de películas en Santiago. El eslogan “Pan, cine y libertad” puede leerse en la página oficial, y es que este año el cine no solo tiene la impronta social característica de las películas árabes, como nos comenta Ghaleb, sino que también se ve salpicado por las actuales revueltas pacíficas.
Por Lucía El Asri, lee más en www.aish.es


Por Lucía El Asri

sábado, 5 de noviembre de 2011

Un paseo por el gusto magrebí, Eid Mubarak! :)

Puestos de naranjas en Jemma Fna, por Lucía El Asri


Una hora de viaje en avión separa la Península Ibérica del Magreb, dos días transcurren si lo haces en coche y barco. Poner el pie en este país árabe cambia tu percepción de la vida. Y del gusto.

Ya en el avión puedes degustar un poco de Tuttuka picante, pisto a base de calabacín y tomate, para acostumbrar el paladar. Si vas en coche comerás en los restaurantes de carretera. Allí puedes elegir un trozo de carne en la carnicería del mismo, y saborear pinchos morunos o carne picada al instante, acompañados de té, por supuesto.

Marrakech sabe a dátil, fruto nacido de las palmeras cultivadas por el ejército bereber de su fundador, Ben Tashfine. Paraíso que desprende un aroma singular a especias variadas y tierra roja. A azafrán. Deja un rastro a hierbabuena en cada rincón que hipnotiza los sentidos, incluso más que los faquires a sus inteligentes serpientes.

Hoy es primer día de Ramadán. La religiosidad y pureza en la carne Halal, sacrificada en dirección a la Meca, se aprecia en las últimas horas de la tarde. Los fieles de Mohammed madrugaron para coger fuerzas antes de rezar la primera oración que les impide comer, beber o mantener relaciones sexuales mientras que el sol luce. Los musulmanes viven este mes como una fiesta, y, aunque sea un poco contradictorio, durante este tiempo se harán los manjares más exquisitos que haya degustado un paladar.

Los pocos que están en la calle por la tarde se dan prisa en llegar pronto a casa y resguardarse del calor de agosto. Cierta fragancia a harira, sopa típica de ramadán hecha a base de legumbres, tomate, apio y carne, se deja oler ya. Durante esta época es casi un sacrilegio comer en la calle a la vista de todo el mundo. Es sacrilegio incluso imaginar comida.

La plaza del Fin del Mundo, o Jemma Fna, se viste de gala para despedir al primer día de ayuno. Cuando el almohacín llama al rezo del Magreb para anunciar la puesta de sol, un carruaje repleto de naranjas abre el apetito. Allí los magrebíes trocean el fruto para convertirlo en un zumo natural delicioso y ofrecerlo a turistas y sedientos musulmanes.

Pero el ayuno se rompe humildemente con leche y dátiles. Después, la harira remite la sed y el hambre. La mesa de ramadán rebosa. Numerosos dulces como sup3arkia, bre8uat, ba8rir, r8aif, a base de almendras y miel en abundancia; jalib agria; huevos cocidos… abren el apetito que será consumado adentrada la noche con una cena contundente.

Al oscurecer, la ciudad se vuelve mágica. Sonidos que te envuelven y hacen que sea imposible degustar manjares marroquíes en otro lugar. Carne de cordero con ciruelas caramelizadas y almendras que mezclan lo salado y lo dulce en una combinación exquisita. Patatas al vapor y cominos, calabacines muy pequeños con salsa de pimentón, deliciosos.

Té cocido al puro estilo marroquí, con hierbabuena fresca recién cortada y un poco de azúcar. La tetera vuela mientras el té hirviendo se sirve con maestría de forma ascendente y descendente dejando una ligera espuma sobre vasitos en miniatura. En sus callejuelas, puestos interminables de dulces de todos los colores atraen los sentidos sin que puedas remediarlo. Bálsamos curativos, frutas exóticas, higos, y teterías por doquier. Carnicerías y pescaderías que se entremezclan en el zoco con los puestos de miel, aceitunas, colorante y pantuflas…

Por los callejones huele a mantequilla fuerte que se usa para el plato más importante del país: el cous-cous. Las mujeres se han pasado horas cocinándolo. En una cazuela alargada han puesto aceite, cebolla, pimienta negra, colorante, azafrán en rama, carne o pescado,calabacín, zanahoria, puerro, calabaza... y todo lo que la imaginación permite. Dicen que hay mil formas de hacer cous cous, tantas como los cuentos de Sherezade. Sobre esta cazuela ponen otra más pequeña con miles de agujeritos diminutos, en su interior echan el cous cous para hacerlo al vapor. Durante el tiempo de cocción lo han sacado varias veces para, con las manos impregnadas en un poco de aceite, separar los granos, una labor costosa si entendemos que se hace en caliente. Lo que más llama a comer este plato típico es su fragancia y presentación. Se sirve en un plato grande de donde comerán todos, dejando un hueco pequeño en el centro para colocar la carne. Encima de ésta se disponen las verduras de forma simétrica, como si de un mosaico se tratara y sobre todo ello se vierte un poco de salsa, que acompañará al plato en otro recipiente para dispensar al gusto del consumidor. Es imposible describir su sabor incomparable.Sólo puede conocerse probándolo en la cocina de un magrebí. Para saborearlo hay que formar bolas de sémola con las manos, de forma limpia y cuidadosa, que se llevarán a la boca con mucho gusto.

Marrakech, la ciudad de los cinco sentidos te hipnotiza por el gusto. El olor a hierbabuena convertido en la heroína del autóctono y en la nueva droga del recién llegado.

Por Lucía El Asri

jueves, 3 de noviembre de 2011

"He descubierto algo terrible al meterme en la cabeza de Gadafi" Tahar Ben Jelloun

Por Lucía El Asri

Entrevistamos a Tahar Ben Jelloun, escritor marroquí que ha cultivado la poesía, la narrativa y el ensayo en francés, gracias a la colaboración de Casa Árabe, donde presentó el pasado 28 de septiembre sus obras más recientes .La primavera árabe. El despertar de la dignidad pretende dar una visión ligera, y en algunos casos humorística, sobre las consecuencias que propiciaron las actuales revueltas árabes. Por otro lado, El retorno es una novela que centra su atención en las dificultades de la inmigración, situación que llevará a su protagonista a atravesar circunstancias dolorosas y que se permite ser, en cierto modo, el retrato de una situación semejante a la que vivió el autor de la obra.